El pasado 8 de agosto, durante el campamento Valdeteja, los acampados de último año escribieron su experiencia de la noche de campismo que pasaron, pero por lo extensa que era, se decidió que se publicaría en dos ediciones distintas del THE VALDETEJA TIMES. Se publicó la primera parte, pero la segunda no llegó a poder salir a la luz por falta de tiempo. Y como lo prometido es deuda, y ahora que se acerca otro campamento, publicamos la segunda parte. Esperamos que este experiencia os haga madurar como personas. Aquí la tenéis completa:

 

Todo empezó cuando nos enteramos de que teníamos marcha. Ahí los mayores supimos que esa noche sería LA NOCHE. Nada más llegar de la marcha nos fuimos directamente a las duchas, a arreglar nuestras maletas y de ahí nos dirigimos al sitio para acampar, eso sí, sin antes unas fotitos que nos hizo Sara. Nada más llegar al lugar las chicas empezamos a montar las tiendas solas, eso sí, con ayuda de los acampados Borja Ponce y Juan García. Que también ayudaron a montar su tienda. Al acabar pusimos las esterillas y los sacos, nos fuimos fuera y empezamos a cenar unos ricos bocatas de tortilla de patata, también al terminar comimos, mejor dicho, engullimos chuches mientras oíamos la discoteca del campamento. Intentamos llamar a los lobos, pero solo se oía nuestro eco… Aunque hubo un momento en el que se escucharon unos ruidos raros, Killo no sabía con seguridad lo que era, pero al final dijo que podría ser un zorro macho, cuando nos fuimos acercando a los sonidos a la una y media de la noche, se alejaban. Nos fuimos a la cama muy tarde pero antes empezamos a charlar en la tienda de las chicas. Hicimos un “manicuti 2.0”. Pero enseguida el cansancio nos pudo y caímos rendidas en la tienda.

Al día siguiente, las chicas nos despertamos a las 8:00, pero los chicos, tan dormilones, se despertaron sobre las 8:40. Empezamos a desayunar oyendo los gritos de “Pablo! Ponte la gorra!” Al terminar de desayunar nuestra sorpresa tenía que regresar al campamento, la monitora Asun se tenía que volver. Cuando se fue empezamos a desmontar las tiendas y al acabar nos dirijimos a la montaña, pero tuvimos que bajar ya que se veía un rebaño con dos mastines y decidió Killo esperar. Cuando volvimos a subir la montaña mucha gente del grupo empezó a quejarse, ya que se veía la aguarrada del campa desde lejos. Pero nada más llegar a la cima todos los males desaparecieron, hubo una que otra alguna lagrimilla por el hecho de que no volveríamos a ver estas tierras durante un periodo largo de tiempo. Fue tanta la emoción que contagiamos a mucha gente del grupo, hasta la monitora Sara saltó una lagrimilla! Ahora se nota que nuestro grupo está mucho más unido y lo que se vive en Valdeteja para siempre quedará.

Firmado: el grupo 1 de Formación de los mayores
Quique, Juan, Pablo, Clara, Juan, Teresa, Borja, Irene, Marta

Si quieres saber todo acerca del Campamento Valdeteja haz click aquí.

One response

  1. Este grupo del campamento fue genial. Es emocionante ver como van pasando los años y van creciendo juntos y uniendose gracias a Valdeteja. Los campamentos no se olvidan, y menos el de Valdeteja,

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