De las palabras del P. Javier Barrio, M.S.C, durante la celebración de la Vigilia de la Inmaculada coincidiendo con el 50ª aniversario de la llegada del Camino Neocatecumenal a Valencia:

“Lo que voy a leer es una breve síntesis de la historia de cómo llegó el Camino Neocatecumenal a Valencia. Un servidor, junto con el P. José Manuel González Trobo, M.S.C. como yo, fuimos los instrumentos de los que el Señor se valió para su llegada a esta querida ciudad.

Estas historia arranca el año 1968 en Logroño en la casa de formación de los filósofos y teólogos de los M.S.C. Por entonces el Responsable de la formación de los jóvenes profesos era el P. Pepe Álvarez, que había conocido a Kiko Argüello en las barracas de Madrid y estaba impactado por esa experiencia. Así que le pareció que podría ser útil para nuestra formación que también nosotros la conociéramos de primera mano e invitó a Kiko, Carmen y un matrimonio que por entonces los acompañaba (José María Soler y Carmenchu) a darnos unas catequesis sobre la Pascua durante tres días.

Estas catequesis produjeron un gran revuelo entre los jóvenes profesos y sobre todo entre los profesores que teníamos (uno de ellos luego sería el párroco de Ntra. Sra. del Sdo. Corazón cuando se dieron cuenta las catequesis en Valencia). Al P. José Manuel y a mí estas catequesis y alguna celebración (lucernario) nos impresionaron profundamente. Así que al siguiente año 1969, trasladados a Madrid para estudiar teología en la facultad de Comillas de los Jesuitas, José Manuel y yo nos pusimos en contacto con Kiko, visitándolo en su domicilio de la calle Blasco de Garay para decirle que nos gustaría hacer la experiencia de la que nos había hablado en Logroño. Entonces Kiko nos invitó a comenzar las catequesis que se iban a dar en octubre de ese año en la parroquia de Ntra. Sra. del Tránsito de Canillas, a las afueras de Madrid.

Iniciado el Camino en la primera comunidad de esa parroquia, participamos durante tres años, hasta que terminada la teología y nuestra formación inicial, pero todavía sin poder ser ordenados, dada nuestra edad (23 años), fuimos destinados el P. José Manuel y un servidor, junto con tres sacerdotes a las dos parroquias que teníamos en Valencia. Esto ocurría en septiembre del año 1972.

Esos tres sacerdotes eran el P. José María Gran Cirera, recientemente ordenado por tener la edad requerida, aunque era de nuestro curso. Este compañero destinado más tarde en Guatemala fue martirizado en el año 1980 allí y en 2021 declarado beato junto con otros dos compañeros sacerdotes y varios laicos; conservamos sus reliquias en la parroquia (San Jerónimo). El P. Manuel Díaz Fernández, párroco de Ntra. Sra. del Sdo. Corazón y el P. Feliz Enrique, párroco de San Jerónimo, también en proceso de beatificación por su fama de santidad. El P. José María ayudaba a ambas parroquias en la parte sacramental y José Manuel y un servidor nos ocupábamos de acompañar a los numerosos jóvenes de los dos clubes que había, uno en cada parroquia. De esos clubes salieron bastantes de los integrantes de las primeras comunidades de San Jerónimo.

En el primer año de nuestra estancia en Valencia José Manuel y yo insistimos mucho a nuestros compañeros sacerdotes para que comenzáramos la experiencia de lo que habíamos vivido en Madrid durante tres años. Así que antes del verano de 1973 vino de Madrid un equipo para exponer el Camino a los dos párrocos. El que se mostró verdaderamente interesado fue el P. Feliz, pero después del verano regresó a Argentina de donde había venido para acompañar a su madre enferma que finalmente falleció. Y en su lugar llegó, también de Argentina, el P. Hilarino Valladares como nuevo párroco de San Jerónimo.

Y en octubre de 1973, como se había concertado antes del verano, llegó un equipo de catequistas compuesto por el P. Nicanor, Melchor y Elvira que eran matrimonio y Miguel Caño soltero. Comenzaron las catequesis con numerosa asistencia, al punto de que ya no se cabía en el bajo que teníamos como parroquia en aquel tiempo y para la celebración penitencial y las catequesis posteriores utilizamos el salón del Centro Juvenil de los Salesianos, En las catequesis hubo un momento crítico, cuando se les preguntó a los párrocos de ambas parroquias, después de la celebración penitencial, se estaban dispuestos a encargarse de la comunidad que saliera. En ese momento el párroco de San Jerónimo, el P. Hilarino, que estaba recién llegado y por tanto bastante desorientador; providencialmente, el P. José María, el mártir, le animó a aceptar diciéndole que él le ayudaría. nosotros, José Manuel y yo no podíamos hacerlo todavía al no ser sacerdotes.

De esta forma las catequesis pudieron continuar. Y en el fin de semana del 8 de diciembre de 1973, de estos hace 50 años, se constituyó la primera comunidad neocatecumenal en la parroquia de San Jerónimo de Valencia. Motivo por el cual damos hoy gracias a Dios, en esta Eucaristía.

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