Historia de la Parroquia

En diciembre de 1962 se delimita geográficamente una demarcación parroquial, sin templo. La feligresía es atendida desde la parroquia San Antonio Abad, San Dionisio y utilizando esporádicamente el Templo del Penal de San Miguel de los Reyes.

El Arzobispado asignó en principio una parroquia para el barrio de 0rriols, teniendo lugar su creación el día 14 de diciembre de 1.962 y tomando el nombre de Parroquia de San Jerónimo. Su primer vicario ecónomo fue D. Francisco Candela, quien al no existir todavía iglesia parroquial no llegó a cuajar su función rectoral.

El nombre de San Jerónimo había sido solicitado para sí por la Parroquia de San Dionisio, pero tales diligencias fueron resueltas por altas instancias eclesiales siguiendo el criterio de reservar el nombre de dicho Santo para la Parroquia que iba a crearse en Orriols, y justificando su postura en el hecho notorio de la existencia de una antigua ermita dedicada a San Jerónimo en el núcleo de dicho barrio.

En las fiestas de San Jerónimo, el 27 de septiembre de 1965 los Misioneros del Sagrado Corazón toman posesión de la parroquia San Jerónimo que atiende a la feligresía en unos bajos alquilados en la calle San Juan Bosco 93.

En el mes de septiembre de 1969, ante el rápido crecimiento demográfico del barrio de Orriols, la antigua parroquia delimitada en 1962 se divide en las dos demarcaciones que hoy conocemos.

LOS PÁRROCOS HASTA HOY

El primer encargado de la parroquia fue el P. Manuel Díaz Fernández, que luego continuo como párroco de Ntra. Sra. Del Sagrado Corazón hasta septiembre de 1970.
Fernando Tirador (encargado de ambas parroquias hasta 1971)
Félix Enrique Fernández ( septiembre 1972 / agosto 1973)
Hilarino Valladares ( agosto 1973 / junio 1984 )
José Manuel González Trobo ( junio 1984 / septiembre 1994 )
José Antonio Rodríguez Riera ( septiembre 1994 / Septiembre 2004 )
Javier Barrio Castañón ( Septiembre 2004 hasta hoy)

HECHOS SOBRESALIENTES

La Parroquia conservó su nombre dedicado a S. Jerónimo hasta el 16 de febrero de 1966 en que pasó a llamarse Parroquia de Nuestra Señora del Sagrado Corazón y San Jerónimo, atendiendo la solicitud hecha a tal efecto por los Misioneros del Sagrado Corazón. Durante todos aquellos años el barrio de Orriols vio multiplicado su número de habitantes tras la construcción de numerosos edificios en la zona. Esta determinó la división de su área con dos demarcaciones parroquiales, firmándose el 1 de septiembre de 1969 un convenio entre la Diócesis de Valencia y la Congregación de los Misioneros, que implica la desmembración de la única parroquia hasta entonces existente. La parroquia San Jerónimo ocupará la zona sur del barrio, y la que llevará el título de Nuestra Señora del Sagrado Corazón, será la zona Norte. San Jerónimo se instaló en la calle Padre Viñas nº 47.

Posteriormente, nuevas situaciones e iniciativas han determinado el cambio de ubicación. Así el 26 de abril de 1975, siendo Párroco el P. Hilarino Valladares, y con asistencia del Arzobispo de Valencia, Don José María la Higuera, fueron bendecidos los nuevos locales de San Jerónimo, situándose en el número 69 de la misma calle Padre Viñas.

Otro hecho sobresaliente de la vida de la Parroquia fue la iniciativa de conservación y restauración de la Ermita, situada e incrustada dentro del antiguo poblado de Orriols, al demoler las casas en la calle Duque de Mandas.

Desde la fundación de la Parroquia de San Jerónimo numerosos religiosos de la Congregación de Misioneros del Sagrado Corazón han pasado por Orriols con un espíritu de servicio notable. Un ejemplo de entrega y dedicación, hasta el propio sacrificio, lo dio el P. José María Gran Cirera, barcelonés nacido el día 27 de abril de 1945, quien a los 35 años de edad fue ametrallado en Chajul, en el departamento de El Quiché (Guatemala), cuando ejercía su ministerio sacerdotal en aquella zona.

+ Padre José María Gran Cirera. M.S.C.

(Vid. “Orriols: su historia y su gente”; págs. 117 y ss.)

(Autor: J. Foco. Ballester Olmos)

LA FIESTA DE SAN JERÓNIMO

La fiesta de San Jerónimo se cree que arranca desde que los Jerónimos dejaron el Monasterio de San Miguel de los Reyes. Entre los años 1931 y 1936 hubo años en los que se prohibió la Procesión y la Pasá, teniendo que llevar a escondidas, la imagen del Santo a la Parroquia.

En el transcurso de la Guerra Civil, la Imagen del Santo y las andas, estuvieron escondidas, ocultas entre paja, cajones y otros enseres. La gente de la barriada era conocedora del lugar donde se encontraban escondidas. Por ideas políticas se denunciaban unos a otros, dando lugar a amenazas de muerte en el año 1936. Por este motivo la imagen y las andas fueron quemadas en el colegio de las salesianas por los que dominaban la política en aquella época. En los años 1936, 1937 y 1938 no se celebró la fiesta por los motivos que todos sabemos. Pasada la Guerra Civil, un grupo de vecinos de la barriada se propuso reconstruir la Imagen y las andas, pasando casa por casa y recogiendo “la voluntad” para ese fin. La Imagen fue así reconstruida entre los años 1938-1939. En el año 1939 no se hizo fiesta, pero en el año 1940 fue el primer Clavario Mayor, Vicente Montesinos Gil (Toto), junto con 6 clavarios -3 de Orriols y 3 de San Jerónimo- que continúan la tradición. En los años 1942-1943, siendo Clavario Mayor Amado Camacho, junto con 6 clavarios, el cura Párroco de los Salesianos –Parroquia de San Antonio Abad-, no permite hacer la procesión. Se continúa así la tradición hasta el día de hoy. La organización se componía de 6 clavarios -3 de Orriols y 3 de San Jerónimo. Normalmente eran elegidos por los salientes aunque se daba el caso de algunos voluntarios o de otros que –en muy pocos casos- invitados no aceptasen.

CÓMO HA EVOLUCIONADO

En los primeros años eran fiestas íntimas, dentro de la vecindad de Orriols. La organización se componía de 6 clavarios -3 de Orriols y 3 de San Jerónimo-. Durante dos meses permanecía el Santo en casa de un clavario. En el traslado de casa a casa se acompañaba al santo con música y fiesta. Cuando llegaba la festividad del Santo, se trasladaba la imagen a la Iglesia de San Antonio Abad donde se celebraba la misa Mayor Cantada –como se decía en aquel entonces-. Al construirse la Ermita, a principios de siglo, la imagen permanecía en el altar de la Ermita y el traslado se hacía desde la Ermita a San Antonio. La procesión llegaba hasta San Miguel, donde los soldados presentaban armas a la Imagen. La evolución que ha condicionado al desarrollo de las fiestas es sin duda la explosión demográfica pues hemos pasado de 2000 o 3000 habitantes a principios del siglo pasado a unos 30.000 actuales.

Siempre fueron fiestas a las que asistía mucha gente de otros barrios, pues la fiesta siempre ha tenido las puertas abiertas para todo aquel que haya querido participar en ellas, foráneo o nuevo vecino.

Las principales actividades de las fiestas han ido variando con el tiempo, en los primeros años esas eran: La Misa de Comunión, el día del Santo por la mañana, en la Ermita. La Misa Mayor, en San Antonio Abad. La Procesión. La Pasa. Las calderas. Hubo años en los que se montaban mesas al efecto, para gente muy necesitada. Se les servía el tradicional plato. El Ball de Torrent, bailes populares –varietés- en diversos sitios cada año. La Sortija, juegos infantiles –cucaña-. La Cabalgata y “Entrá de Murta” –con carros huertanos-.

Hoy en día la mayoría de actividades se conservan.

El presupuesto de las fiestas como es de suponer ha evolucionado también, en el año 1961 sería aproximadamente de 95.000 pesetas (570 € para que los jóvenes se hagan una idea), en el año 1973 serían 250.000 pesetas (1.500 €), en el año 1986 alrededor de 3.000.000 de pesetas (18.000 €) y ahora, pues mucho más. Los presupuestos se recaudan por medio de una cuota pagada por los vecinos que quieren colaborar con la fiesta, a través de la venta de lotería durante todo el año, alguna rifa y la replegá que se hacía en la víspera de la fiesta. Y los gastos más importantes son la pirotecnia, las calderas, la cabalgata y las varietés.