Misioneros del Sagrado Corazón

Esta parroquia de San Jerónimo está atendida desde sus inicios por los Misioneros del Sagrado Corazón de Jesús. A continuación encontraran una reseña sobre ellos.

1.- P. JULIO CHEVALIER

Fundador de los Misioneros del Sagrado Corazón

Toda vocación es una llamada. Dios llama porque quiere intensificar su alianza y su amistad con una persona concreta, consagrándola para sí. Pero también llama para una misión determinada, consagrando al llamado para el servicio a los otros. Ambas cosas son inseparables.

Julio Chevalier fue un hombre que comprendió que Dios le llamaba para una misión. Comunicar el amor de Dios a los hombres.

Nació en Richelieu (Turena, Francia), el 15 de marzo de 1824. Pronto en sus estudios de seminario descubrió la espiritualidad del Sagrado Corazón. Espiritualidad que está centrada en el amor misericordioso de Dios a los hombres.

Ordenado sacerdote en el mes de julio de 1951, dedicará toda su vida a extender la devoción al Corazón de Jesús, remedio de los males de su tiempo: la indiferencia y el egoísmo. En Cristo-Amor descubrió su compasión, su preocupación por la humanidad. En Él descubrió que Dios, que nos ama con un Corazón humano, era el Redentor, el Liberador, la única solución válida. Su propia sensación de impotencia desaparecía con la sensación de que estaba llamado a trabajar como instrumento salvífico del Cristo.

A esa idea central responde su ideal, su obra, a la que dedicará toda su vida, convirtiéndose en el fundador de los Misioneros del Sagrado Corazón (1854) y de las Hijas de Nuestra Señora del Sagrado Corazón (1874), en el inspirador de las Misioneras del Sagrado Corazón de Hiltrup y en el hombre que honró a María con el título de “Nuestra Señora del Sagrado Corazón” (1857).

A él se debe el hermoso título dado a la Santísima Virgen de “Nuestra Señora del Sagrado Corazón”. A la ayuda de la Virgen para el nacimiento de la Congregación (Julio Chevalier cree que se lo debemos a Ella) respondió él con ese título, que es un bonito regalo para la Virgen y para todos nosotros sus Hijos.

Hoy, la amplia difusión y devoción a Nuestra Señora del Sagrado Corazón, es sin duda el mejor exponente de la vida santa y de la misión cumplida por Julio Chevalier.

Para Julio Chevalier, la devoción al Sagrado Corazón era el compendio de toda la vida cristiana. El Corazón de Cristo representaba toda su persona, su Amor por los hombres. Lo que más le atraía de Cristo era su compasión por la humanidad, su misericordia, la figura del Buen Pastor… Estos son los aspectos que intentó vivir e intentamos vivir los que compartimos su carisma.

Su lema, que expresa muy bien su actitud, era: “Amado sea en todas partes el Sagrado Corazón de Jesús”. Hoy ese lema sigue repitiéndose a diario en los cinco continentes como invocación de todos los que seguimos su espíritu y misión.

Muy anciano, murió en Issoudun (Indre-Francia), cuna de sus Congregaciones, en una casa prestada –había sido expulsado de la suya por el Gobierno revolucionario francés- el 21 de octubre de 1907. Está introducida su Causa de Beatificación, que esperamos pueda llegar pronto. Si quieres unirte a nosotros en este deseo puedes rezar la Oración por su Beatificación que encontrarás en este folleto.

2.- NUESTRA SEÑORA DEL SAGRADO CORAZÓN

Abogada de las causas difíciles y desesperadas

El hermoso título de NUESTRA SEÑORA DEL SAGRADO CORAZÓN, dado a María por el P. Julio Chevalier, es una auténtica inspiración de lo alto. No se trata de una devoción a María centrada en un lugar concreto o en una característica determinada, sino que tiene un fondo eminentemente teológico, ya que nos habla de las relaciones entre María y el Corazón Sagrado de su Hijo.

En palabras del P. Chevalier, “al pronuncia este nombre, agradecemos y glorificamos a Dios, porque ha escogido a María entre todas las criaturas para formar en su seno virginal el Corazón adorable de Jesús. Reconocemos mediante este título especial, resumen en cierto modo de los demás títulos de María, el inefable poder que el dulcísimo Salvador le ha concedido sobre su Corazón adorable. Suplicamos a esta compasiva Madre que nos conduzca al Corazón de su Hijo; que nos revele los misterios de misericordia y de amor que encierra; que nos abra los tesoros de gracias de que es origen, y que las derrame a manos llenas sobre cuantos la invocan o se recomiendan a su poderosa protección. En fin, como el poder de María sobrepasa cuanto nuestra débil razón puede concebir, y Jesús escucha siempre las humildes súplicas y ruegos de su Madre, le confiaremos el éxito de las causas difíciles y desesperadas, lo mismo en el orden espiritual que en el temporal”.

Dos rasgos sobresalen en estas palabras del P. Chevalier: la denominación de Nuestra Señora del Sagrado Corazón indica a Aquélla que ha sido bendita entre todas las mujeres por el Corazón del Dios amante, y la señala como Madre de los hombres, y cuyo único deseo es llevarlos al Corazón de su Hijo. Es nuestra Abogada.

Esa relación se presenta así: María, de pie, tiene en sus brazos a su pequeño Hijo, sosteniendo su Corazón. Jesús señala con una de sus manos su Corazón, y con la otra nos refiere a su Madre. La representación de la íntima relación entre ambos no puede ser más perfecta: a Mí por medio de Ella, que es la dueña de mi Corazón.

Debido a las características de la imagen, podría decirse que es la imagen de María más “inculturizada” que hay. Es por ello que no hablamos de un modelo de imagen único, sino que en cada cultura lo expresan a su manera, salvando –eso sí- lo esencial de lo que implica el título de Nuestra Señora del Sagrado Corazón: el poder de María sobre el Corazón de su Divino Hijo. Ello es la que convierte a María en la más poderosa intercesora. Y por ello se le denomina también como “Abogada de las causas difíciles y desesperadas”.

Todos los devotos de Nuestra Señora del Sagrado Corazón gozamos también de una oración dirigida a ella. Le llamamos la Oración del “Acordaos”. Es una bonita oración de súplica que millones de personas rezan a diario en los cinco continentes y que es considerada como una poderosa oración de intercesión. Hay una versión más moderna que llamamos “Acuérdate” y que trata de expresar lo mismo, pero bajo la óptica teológica del Vaticano II.

ORACIÓN PARA PEDIR LA BEATIFICACIÓN DEL P. CHEVALIER

Dios, Padre Nuestro: Tu amor hacia nosotros ha sido tan grande que no has dudado en entregar a tu Hijo por nuestra salvación.

Te damos gracias por ello y por haber dado a tu Iglesia al P. Julio Chevalier para poner remedio a los males de su tiempo.

Contemplando con Nuestra Señora del Sagrado Corazón a “Aquél que fue traspasado”, fue el apóstol apasionado del Corazón de Jesús y de su Amor misericordioso, que él quería que fuese amado en todas partes.

Siguiendo sus huellas, queremos poner remedio a los males de nuestro tiempo, a nuestras violen­cias, a nuestras injusticias, a nuestras faltas de amor. Para ello te pedimos que el P. Julio Chevalier sea propuesto a tu Iglesia como ejemplo de amor a Cristo y de entrega por la salvación de nuestros her­manos los hombres.

Dánoslo como intercesor ante Ti y como guía en nuestro caminar, a fin de que llegue a todas partes tu Reino de justicia, de amor y de paz, y que el Corazón de tu Hijo sea el Corazón de un mundo nuevo. Amén.

ORACIÓN DEL ACORDAOS A NUESTRA SEÑORA DEL SAGRADO CORAZÓN

«Abogada de las causas difíciles y desesperadas”

Acordaos,

¡oh Nuestra Señora del Sagrado Corazón!,

del inefable poder que vuestro Hijo divino

os ha dado sobre su Corazón adorable.

Llenos de confianza en vuestros merecimientos,

acudimos a implorar vuestra protección,

¡oh celeste Tesorera del Corazón de Jesús!,

de ese Corazón que es el manantial inagotable

de todas las gracias,

y el que podéis abrir a vuestro gusto,

para derramar sobre los hombres

todos los tesoros de amor y de misericordia,

de luz y de salvación que encierra!

Concedednos, os lo suplicamos, los favores que solicitamos (…)

No, no podemos recibir de Vos desaire alguno,

y puesto que sois nuestra Madre,

¡oh Nuestra Señora del Sagrado Corazón!,

acoged favorablemente nuestros ruegos y dignaos atenderlos.

¡Así sea!

¡Nuestra Señora del Sagrado Corazón: Rogad por nosotros! (tres veces)

ORACIÓN DEL ACUÉRDATE A NUESTRA SEÑORA DEL SAGRADO CORAZÓN

Acuérdate, Nuestra Señora del Sagrado Corazón,

de las maravillas que el Señor hizo en Ti.

Te eligió por Madre y te quiso junto a su Cruz.

Hoy te hace compartir su gloria y escucha tu súplica. Ofrécele nuestras alabanzas y nuestra acción de gracias. Preséntale nuestras peticiones (…)

Haznos vivir como Tú, en el amor de tu Hijo,

para que venga a nosotros su reino.

Conduce a todos los hombres

a la fuente de agua viva que brota de su Corazón, derramando sobre el mundo

la esperanza y la salvación, la justicia y la paz.

Mira nuestra confianza, atiende nuestra súplica,

y muéstrate siempre Madre nuestra, amén. –

Nuestra Señora del Sagrado Corazón, ‑ruega por nosotros (tres veces).

3.- NACIMIENTO DE LOS MSC

Sin Julio Chevalier y Nuestra Señora del Sagrado Corazón, no podríamos entender los MSC.

Estando Julio Chevalier residiendo en Issoudun, trabajando como Vicario parroquial, busca llevar a la práctica una idea que había nacido ya en él en su etapa de seminarista: fundar una Congregación misionera cuyo fin sería llevar a los hombres el amor misericordioso de Dios como remedio a los males de su tiempo. Comunica su idea a su otro compañero de seminario y vicario como él, el P.Maugenest, que quedó entusiasmado con ello. Sus buenas intenciones fueron conocidas inmediatamente por sus superiores y otros sacerdotes, recibiendo una fuerte oposición. Pero los hechos que se sucedieron –“milagrosos”, en palabras de su obispo- hicieron que pudiera ser llevada a cabo.

El P. Chevalier había prometido a la Santísima Virgen que, si Ella le ayudaba, la veneraría de una forma especial. Y la ayuda de María llegó los últimos días de una novena que ambos vicarios habían iniciado para pedirle luz y ayuda: los medios económicos para llevarla a cabo, y que por medio de un desconocido llegaron a sus manos. Era el día de la Inmaculada (8 de diciembre) de 1954, día en que se considera fundada la Congregación de Misioneros del Sagrado Corazón. Ambos vicarios fueron sus dos primeros miembros. El P. Chevalier cumplió su promesa a María, honrándola con el título de Nuestra Señora del Sagrado Corazón. Su primera residencia fue un pajar abandonado.

Pero sus metas iban más lejos. Otras tres fundaciones nacerán en años sucesivos: la Congregación de Hijas de Nuestra Señora del Sagrado Corazón (1874), la de los Sacerdotes (seculares) del Sagrado Corazón y la Tercera Orden del Sagrado Corazón, llamada más tarde Fraternidad Seglar M.S.C. o Laicos M.S.C., como se la conoce en la actualidad. En 1900, el P. Humberto Linckens, M.S.C., fundará la Congregación de Misioneras del Sagrado Corazón de Hiltrup. Todas estas fundaciones llevan el mismo espíritu y viven el mismo carisma de los Misioneros del Sagrado Corazón.

Si la idea del P. Chevalier se circunscribía en un principio a la descristianizada región en que trabajaba, la expulsión de Francia de las Órdenes y Congregaciones religiosas y la petición del Papa León XIII de misioneros para Melanesia y Micronesia fueron las causas que expandieron dichas fundaciones por todo el mundo.

En vida del P. Chevalier, la pequeña semilla sembrada el 8 de Diciembre de 1854 ya era un árbol frondoso de frutos sazonados, con raíces en países como Francia, España, Italia, Holanda, Bélgica, Alemania, Austria, Inglaterra, Irlanda, Canadá, Estados Unidos, Australia, Nueva Guinea, Nueva Bretaña, Islas Gilbert, Filipinas e Indonesia. Sí, aunque parezca mentira todo esto durante la vida del Fundador, lo que habla muy claramente de su espíritu misionero y su servicio a la Iglesia.

Después de su muerte, en 1907, el árbol continuó ahondando y ensanchando sus raíces. Hoy día la Congregación de Misioneros del Sagrado Corazón está expandida por todo el mundo.

En la década de los 70 se dio en nuestra congregación (a la luz del Vaticano II) y con el impulso del P. Eugenio Cuskelly, Superior General, un redescubrimiento de las riquezas de su propio carisma: anunciar y compartir el amor misericordioso de Dios, comprometiéndose en una clara opción por los pobres. Esa opción caló de tal manera en algunos de sus miembros que tomaron opciones difíciles, arriesgadas y comprometidas, llegando a entregar por ellas su propia vida. No eran los primeros en entregar su vida por fidelidad a su misión. Todos ellos, con su opción, han escrito una de las páginas más bellas de los MSC.

4.- ESPIRITUALIDAD Y CARISMA MSC

Espiritualidad del Corazón.

En el siglo XIX, en Francia, el P. Julio Chevalier llegó a comprender que Cristo, a través de su Corazón humano y divino, es la mejor manifestación del amor de Dios a los hombres. Este descubrimiento espiritual fue fundamental para su propia vida y su entrega a la fundación de una Congregación que tomase como tarea manifestar este “secreto”.

El P. Eugenio Cuskelly, msc, da un nuevo nombre a esta devoción al Sagrado Corazón. Habla de la “Espiritualidad de Corazón” y nos dice: “En nuestros días aprender a examinar cuidadosamente el Corazón de Cristo, puede ser una bendición para todos nosotros”

Una “Espiritualidad del Corazón” es admirablemente adecuada para ayudarnos en nuestras dificultades cotidianas y en los momentos más delicados. Podemos pensar que cuando entregó su vida por sus amigos, cuando su costado fue traspasado por la lanza, Cristo nos dio su Espíritu. Y que este Espíritu pone amor en nuestros corazones y nos otorga la voluntad de servirle y de servir a nuestros hermanos. Todo esto, y mucho más, va incluido en lo que denominamos una “Espiritualidad del Corazón”

Esta Espiritualidad del Corazón nos lleva a examinar nuestro corazón desde la misma mirada del Corazón de Jesús, con su comprensión y misericordia. Vistas así nuestras debilidades, no nos desanimamos y nos dejamos trasformar y modelar por el espíritu que brota de la herida del Corazón Traspasado. Es en este amor en el que hemos aprendido a creer (1 Jn, 4,16).

La Espiritualidad del Corazón no es una mera devoción al Sagrado Corazón. Para dejarse transformar por ella es necesaria la contemplación. Contemplar al Traspasado y dejarse mirar por Él. En la Espiritualidad del Corazón el diálogo de la mirada y el silencio contemplativo son muy importantes

De esta Espiritualidad del Corazón necesariamente brota una misión de amor y de misericordia. Es nuestra misión MSC

Carisma.

Entendemos por Carisma todo don recibido de Dios por una persona y para el bien de la Iglesia y de los hombres (1ª Cor. 12). Son varios los dones recibidos por el P. Julio Chevalier que han conformado nuestro carisma.

En primer lugar, una constante preocupación por las necesidades materiales y espirituales de los hombres de su tiempo. Lo que el P. Chevalier llamaba: “los males del mundo moderno”. “Estaremos atentos, como lo estaba nuestro Fundador, a los que sufren y a los que están en necesidad” (Const. MSC 21)

En segundo lugar su respuesta a estos “males del mundo moderno”, con su compromiso pastoral y con la fundación de la Congregación. Animados por la “Espiritualidad del Corazón” queremos comunicar a todos los hombres que Dios siempre nos responde con amor y misericordia. Y la mejor prueba de ello es el amor manifestado en el Corazón de Cristo Jesús. Esta Espiritualidad del Corazón, es la que va a informar el carisma propio de la Congregación. “En un esfuerzo constante por participar de los sentimientos del Corazón de Cristo, estaremos atentos a todas las necesidades y aspiraciones humanas” (Const. MSC. 24)

Desde este Carisma MSC no podemos quedar indiferentes a los males de nuestros hermanos. De esta preocupación y compromiso surge un espíritu misionero que ha llevado a la Congregación a hacerse presente en infinidad de países, pueblos y circunstancias humanas. “Como Él, somos enviados al mundo para proclamar la Buena Noticia de que Dios es un Padre que muestra su preocupación por los pobres y los que sufren y que, al darnos su amor, da sentido a la vida” (Const. MSC 20)

Resumiendo: Nuestro Carisma se construye sobre cuatro convicciones profundas:

  1. Los hombres de todos los tiempos y de todas las culturas están aquejados de males espirituales y materiales que les hacen sufrir.
  2. Dios, que ama con Corazón humano y divino a cada persona, quiere manifestar y hacer sentir este amor personal a cada uno de sus hijos.
  3. Nosotros estamos llamados, desde la comprensión de este amor de Dios, manifestado en el Corazón de Cristo, a compartir la vida de estos hermanos y a manifestarles el Amor que Dios les tiene.
  4. Esta misión no sólo la realizamos como individuos aislados sino desde la fuerza testimonial de la comunidad religiosa MSC.

5.- MISIÓN MSC

El P. Julio Chevalier fue un sacerdote muy preocupado por los males que aquejaban a los hombres de su tiempo; y quiso darles una respuesta adecuada desde la Espiritualidad del Corazón de Cristo, que empezó a comprender en el mismo seminario y que animaba toda su vida de sacerdote.

La primera respuesta que surgió de su corazón estaba motivada por la frialdad e indiferencia religiosa que embargada la región del Berry, y Francia entera. Sólo la comprensión, por parte de los hombres, del amor que Dios les tenía podía motivar un cambio en sus corazones. Y esta fue su primera preocupación misionera: dar a conocer el amor misericordioso de Dios a todos y cada uno de los hombres de su parroquia y de la región del Berry.

El nuevo título de Nuestra Señora del Sagrado Corazón, con el que quiso honrar a María, se mostró como vía privilegiada de penetración y siembra misionera.

La apertura de su corazón a la Iglesia universal, y la obediencia filial al Papa, llevó al P. Julio Chevalier a sentir la urgencia de la llamada a colaborar en las misiones lejanas, a pesar de las pocas fuerzas de su recién nacida Congregación. Así, el año 1881 sale el primer grupo de MSC a la misión de Melanesia y Micronesia, que la Santa Sede ha confiado a la pequeña Congregación.

A partir de aquella fecha y decisión, el compromiso misionero de la Congregación no dejó de ser una característica propia de la Congregación fundada por el P. Chevalier. “Somos enviados al mundo a fundar nuevas iglesias y a ponernos a su servicio; a ayudar a las iglesias necesitadas y atraer a los que están alejados del Señor hacia comunidades de creyentes” (Const. 23). Este texto de las Constituciones refleja bien la característica misionera de la Congregación. Nuestra presencia en 53 países, en la actualidad, así lo certifica.

No obstante, ninguna realidad, lejana o cercana, material o espiritual, que incida en la vida de los hombres y les acarree dolor, soledad, angustia, muerte o pecado, debe ser terreno ajeno a las preocupaciones de los MSC.

Desde la comunidad MSC y/o desde cada religioso, debemos estar atentos a todos los rostros sufrientes de los hombres, y mostrarles, con nuestra cercanía y amor, que Dios les ama y el Corazón de Cristo late misericordiosamente por ellos. “Descubriremos el rostro de Cristo en los pobres, en los pequeños y en todas las víctimas de la injusticia y de la violencia” (Const. 22) .

Esta misión se expresa en trabajos misioneros, evangelizadores, anunciadores de Jesucristo vivo y Salvador; trabajos misioneros de constructores de nuevas comunidades donde se anuncia la Palabra y se celebra la Eucaristía. Trabajos misioneros en defensa de la justicia, educativos, sanitarios, en los medios de comunicación. Todo campo donde haya una realidad humana que necesita comprensión y misericordia es campo de la misión de la Congregación. “Nuestro Fundador quiso expresar todo esto en el lema que nos dio:< Amado sea en todas partes el Sagrado Corazón>” (Const. 5).

7.- LA PROVINCIA ESPAÑOLA: HISTORIA

Los orígenes de la Provincia Española M.S.C. tienen dos curiosos precedentes: la visita (1866) a La Junquera del propio P. Chevalier, Fundador de los M.S.C., y la publicación de los Anales de Nuestra Señora del Sagrado Corazón (1869). Pero no es hasta 1880, con la presencia en España del P. Casas, cuando se considera oficialmente el inicio de la fundación M.S.C. en España.

Los primeros M.S.C. en España se establecen (1882) en Barcelona, en un edificio comprado a los Hermanos de San Juan de Dios. En ello intervinieron directamente el P. Chevalier y San Benito Menni; ambos eran muy buenos amigos. El edificio se dedicará a santuario de Nuestra Señora del Sagrado Corazón y a Colegio (San Miguel). Dos años después se compra un segundo edificio en Canet de Mar (Barcelona), que se destinará más tarde a Pequeña Obra (Seminario Misionero) y Noviciado. En 1916 se crea la Sección M.S.C. Española. Once años más tarde (1927), la Sección pasa a ser Región M.S.C. Española. En 1935 se funda una nueva Pequeña Obra en Valladolid. En ese mismo año la Sección Española M.S.C pasa a ser Cuasi-Provincia.

El año 1936 fue trágico para los M.S.C.: el Colegio de San Miguel y el santuario de Nuestra Señora del Sagrado Corazón fueron quemados; y diez M.S.C. ‑sacerdotes y hermanos‑ fueron asesinados por odio a la fe. Diez años después (1946) se erige canónicamente la Provincia Española M.S.C.

En 1948 parten para Argentina (a Buenos Aires, concretamente) los PP. Celso Mejido y Benito Camino. Ellos pondrán los cimientos de una misión que perdura esperanzada en estos momentos. Siguieron fundaciones de colegios en Madrid (1953) y Pontevedra (1957). También desde 1957 a 1991 regimos el colegio Tecla Sala, en Hospitalet de Llobregat (Barcelona), que era propiedad del Obispado.

En 1956 se funda una nueva misión en Guatemala (El Quiché). Seguirán en años posteriores fundaciones en Nicaragua y El Salvador, y más recientemente en Honduras. En la persecución religiosa, promovida desde el Gobierno, contra la Iglesia en los años 70 y 80, fueron asesinados 3 M.S.C. españoles. Las fundaciones ‑esta vez de parroquias‑ siguen lentas, pero continuas.

En 1965 se aceptan en Valencia las parroquias de Nuestra Señora del Sagrado Corazón y de San Jerónimo, y las de Nuestra Señora del Sagrado Corazón y San Federico, en 1971, en Madrid.

La fundación centroamericana ha llegado a su mayoría de edad. El año 1969 es erigida canónicamente como Región Centroamericana. Dieciséis años más tarde (1995), es erigida como Pro‑Provincia Centroamericana, con independencia ya de la Provincia Española.

Debido a ello, se decide en Capítulo Provincial fundar una nueva misión. Y se elige a Paraguay (1999) como lugar para ello. Tres M.S.C. españoles partieron de inmediato para esas tierras. Se establecieron en la Región de Itapúa. Hoy, ya son 4 los msc y están también en Asunción.

En la actualidad, debido a que el número de M.S.C. españoles ha disminuido un tanto, y a la escasez de vocaciones, la Provincia se encuentra en un momento de reestructuración de casas y de clases de trabajo y de apostolado. La construcción de una nueva residencia MSC en Valladolid, para suplir a la existente Pequeña Obra (Seminario Misionero) y la proyectada construcción de un nuevo templo que sea Santuario de Nuestra Señora del Sagrado Corazón y a su vez centro de una nueva Comunidad Parroquial que surge ya en el barrio, nos abre una puerta a la esperanza de una renovada presencia viva en Valladolid.

8.- LA PROVINCIA ESPAÑOLA: COMUNIDADES Y OBRAS

Los MSC de la Provincia Española atendemos en la Península las siguientes obras:

Desde 1880 estamos en Barcelona, c/ Rosellón, donde regimos el Colegio San Miguel y también el Santuario de Nuestra Señora del Sagrado Corazón

En Logroño, a donde llegamos en 1929 y hemos tenido casa de Formación de los MSC durante más de 50 años, tenemos en la actualidad una casa de Oración y Acogida.

A Valladolid llegamos en 1935. Fue seminario misionero, (Pequeña Obra), y en la actualidad es comunidad de residencia y atención pastoral (SANTUARIO). Pronto, esperamos, será Parroquia.

En Madrid está la Casa Provincial y en ella se ubica también el centro de Difusión y Propaganda de la devoción de Nuestra Señora del Sagrado Corazón.

También atendemos desde 1971 dos parroquias. Una en el barrio de Chamartín, (Avda Pío XII,) denominada Parroquia de Nuestra Señora del Sagrado Corazón; y otra, bajo el titulo de San Federico, en el barrio de Valdezarza.

En Pontevedra y desde 1957 regentamos el Colegio Sagrado Corazón.

En Valencia atendemos a dos parroquias desde 1965: San Jerónimo y Nuestra Señora del Sagrado Corazón.

Argentina, 1953

Dos parroquias y el Colegio Nuestra Señora de Fátima, situados en las zonas más pobres de Buenos Aires. Lamentablemente tuvimos que dejar esta misión por falta de personal en el año 2012.

Paraguay, 1998

La más reciente fundación de los MSC españoles tiene una parroquia en la capital, Asunción, y un seminario misionero.

9.- MÁRTIRES MSC ESPAÑOLES

En la historia de la Provincia MSC española no podía faltar la paradoja de la vida cristiana. El Maestro “pasó haciendo el bien”, y terminó crucificado en su juventud.

También algunos miembros de la Provincia, en horas de tinieblas y de persecución religiosa, fueron arrebatados injustamente de este mundo. Esperamos que en breve podamos dar a ese sacrificio el título glorioso de “Martirio” con el reconocimiento oficial de la Iglesia. Ya está introducida la Causa de Beatificación de siete MSC (entre 20 y 28 años) que fueron inmolados el 29 de septiembre de 1936 en Seriñá (Gerona), durante la Guerra Civil española; y de tres MSC españoles que fueron sacrificados entre junio del 80 y febrero del 81 en el Quiché (Guatemala), donde ejercían su labor misionera con toda la fuerza de su juventud -el de más edad, 48 años-.

No buscaron directamente el martirio; pero podían haberse retirado a tiempo o podían haber negado de palabra o de obra su condición de religiosos o sacerdotes, abandonando su comunidad y su misión. Ante la sinrazón y el absurdo de las fuerzas del mal, rubricaron con su propia sangre su firme voluntad de permanecer fieles a Dios y a los hermanos. Si el móvil para segar la vida de los mártires del 36 en España fue la fidelidad a su fe y consagración religiosa, la opción y compromiso con los más pobres fue lo que llevó a la muerte a los mártires de los 80 en Guatemala.

Otros tres MSC, también en el 36, fueron sacrificados en Barcelona, y dos más murieron violentamente, en torno a los 80, en nuestras misiones de Centroamérica, sencillamente porque enseñaron y vivieron el mensaje evangélico de liberación propuesto por Jesús de Nazaret.

Volvieron a cumplirse las palabras del Señor sobre el grano de trigo que ha de caer en tierra y morir para dar fruto abundante, y aquello de “sangre de Mártires, semilla de cristianos”. En España y en nuestras misiones de Centroamérica brotaron con abundancia las vocaciones MSC.

Y sigue viva y operante la invitación de las Constituciones de los Misioneros del Sagrado Corazón: “Siguiendo el ejemplo de Jesús, nos esforzaremos por llevar a los demás a Dios con bondad y dulzura, para unirlos a Él mediante el amor y librarlos del temor. Confiando en la gracia de Dios, estaremos dispuestos a dar, si es preciso, nuestra vida por ellos”.

9.- LAICOS MSC

El P. Chevalier fue consciente desde el inicio de la Congregación de la importancia de los laicos en la obra evangelizadora que él iniciaba. En primer lugar, porque ellos son también destinatarios del “Id y predicad” con que se despidió Jesucristo; y, en segundo lugar, por su capacidad de presencia y acción tan distintas y tan complementarias de las del clérigo. Por esta razón incluyó en su diseño de los Misioneros del Sgdo. Corazón a los laicos como miembros activos de su familia religiosa, aunque con el tiempo esta intención se diluyó en la también naciente “Asociación de Ntra. Señora del Sgdo. Corazón”.

Después del Concilio Vaticano II se retoma en nuestra Congregación la idea de los seglares Misioneros del Sagrado Corazón, con los que el P. Chevalier ya contó como una tercera rama. Así es como surgen en diferentes lugares de presencia MSC grupos de laicos que se animan a compartir nuestra espiritualidad, carisma y misión, de manera que hoy es ya un movimiento reconocido y alentado por las tres Congregaciones de la Familia Chevalier.

En España se inició formalmente, bajo el título de Comunidad Seglar MSC, en 1988, contando en la actualidad con dos grupos de personas comprometidas en Pontevedra y Madrid, que comparten la oración, una formación cristiana y un apostolado en clave MSC. Un nuevo grupo está surgiendo con ilusión en Valencia.

Convencidos de que Jesucristo, con su amor compasivo y misericordioso, es la solución verdadera para los males que hoy sufre la Humanidad, se esfuerzan en ser como Él el Corazón de Dios en la Tierra, comprometiéndose como Laicos MSC. Su objetivo es, como el de los Misioneros del Sagrado Corazón, descubrir y compartir el Amor de Dios.

MISIÓN COMPARTIDA

Los MSC hemos constatado que el compartir camino, misión y responsabilidades con seglares supone no sólo una ayuda a nuestras limitaciones, sino una gran fuerza y un multiplicar nuestras posibilidades en el desarrollo de nuestra misión.

Son ya varias las personas que han aceptado responsabilidades en nuestras Obras Apostólicas, con lo que nuestra Misión se ha convertido en Misión Compartida.

En las Parroquias y Colegios msc, hay hombres y mujeres seglares con las que compartimos la responsabilidad de llevar adelante nuestras obras apostólicas. Ello nos hace concebir nuevas esperanzas de futuro.

Sabemos que necesitamos seguir profundizando en nuestras propias identidades de Religioso o Seglar msc, como camino necesario para que nuestro compartir sea realmente fecundo.

Nos sentimos llamados a abrir más las puertas de nuestras casas y de nuestros corazones, de manera que religiosos y seglares unidos podamos ser realmente testigos del Amor de Dios para con todos los hombres y mujeres de la tierra.

10.- ASOCIACIÓN DE NUESTRA SEÑORA DEL SAGRADO CORAZÓN

El P. Julio Chevalier encontró en la Madre del Señor el vehículo ideal para transmitir a la gente sencilla su mensaje, creando así, en 1864, la Asociación de Nuestra Señora del Sagrado Corazón, que agrupa en una fraternidad mundial a los devotos de la Virgen y del Sagrado Corazón.

La Asociación de Nuestra Señora del Sagrado Corazón busca motivar la fe y la espiritualidad de sus miembros y conseguir para ellos las ventajas de esta peculiar manera de contemplar a María y a su Hijo. Concretamente, de acuerdo con la espiritualidad propia de los Misioneros del Sagrado Corazón, se pretende que los asociados vivan una fraternidad de amor y servicio en la que María es tanto modelo como guía; fraternidad que tiene por norma el Amor de Dios, y el servicio que imita el envío de Jesucristo, que fue enviado “a servir y dar la vida por los demás”. De esta manera, los asociados viven espiritualmente unidos entre ellos, rogando cada uno por las intenciones de los demás y llevando a la práctica esa caridad que nace del Amor de Dios, como verdaderos misioneros laicos.

Para conseguir estos fines, la Asociación de Nuestra. Señora del Sagrado. Corazón ofrece a sus miembros un doble compromiso de Oración y de Misión, a través de sus dos ramas, la Archicofradía de Ntra. Señora y la Hermandad Misionera.

Con el de Oración (Archicofradía) cada asociado se compromete a rezar todos los días, invocando a Nuestra Señora tanto en su favor como en el de los demás asociados. Y con el de Misión (Hermandad Misionera) se invita a ser misioneros del Amor de Dios, predicando con hechos y palabras su fe en la bondad misericordiosa de Dios, y con un especial sentimiento de amor y de servicio hacia quienes más lo necesitan.

La Asociación cuenta con Celadores, que son asociados que se ofrecen para atender un grupo encargándose de cosas muy concretas del mismo, y Coros, que son los grupos que atiende dicho Celador, a los que se anima a tener actividades propias de la Asociación, contando siempre con el apoyo de los Misioneros del Sagrado. Corazón.

La Asociación tiene su propia revista, “Madre y Maestra”, mensual, y un Boletín cuatrimestral. Anualmente se editan también almanaques en diferente formato, igualmente dedicados a Nuestra. Señora.

11.- FUTURO MSC Y VOCACIONES

QUEREMOS SER EL CORAZÓN NUEVO QUE EL MUNDO NECESITA.

§ Muchos son los males que rodean y amenazan nuestro mundo. Muchas son las situaciones de dolor y desánimo de los hombres y mujeres de nuestra época.

§ También hay signos de esperanza, auténticas muestras de una creación buena y amable para los seres humanos de todos los tiempos.

§ Los M.S.C. seguimos el rastro de luz y paz de Jesucristo, que tiene un Corazón capaz de amar hasta el extremo y de darlo todo por nosotros, sus hermanos.

§ Queremos compartir esa realidad. En nuestra sociedad, los M.S.C. queremos ser el corazón que acoge, consuela y comparte. Ésa es la misión que la Iglesia nos encomienda.

§ Tratamos de ser hombres con profunda vida de unión con el Corazón de Jesucristo, por medio de la oración, la vida de comunidad, la celebración gozosa de los Sacramentos de la Iglesia.

§ Del mismo modo nos mueve, como a nuestro Fundador, ser bálsamo y caricia para nuestros hermanos, con nuestras limitaciones y nuestros defectos, pero contando siempre con la misericordia del Padre.

Te invitamos a que nos conozcas y compartas nuestra misión. Somos una Congregación de la Iglesia Católica que trabajamos en los cinco continentes, en más de 54 países, intentando hacer realidad el lema que nos dejó nuestro Fundador: “Amado sea en todas partes el Sagrado Corazón de Jesús”.

“Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo…” (G.S.1)

El ideal es hermoso y desafiante. Se necesitan hombres que confíen en Dios y que en Él pongan su esperanza. No es un trabajo para héroes ni seres especiales. Es para personas que quieran poner toda su confianza en las manos de Dios.

Si sientes inquietud por conocernos y por ayudarnos… contacta con los MSC de la parroquia.