Texto de la presentación del Misal Romano, del P. Juan Molina MSC

Permitidme iniciar esta breve presentación con una sugerencia:

De las páginas 7 a la 12 de este mismo misal encontramos una excelente presentación de esta 3ª edición del misal romano en lengua española elaborada por Don Julián López Martín, obispo de León y actual presidente de la comisión episcopal de liturgia. Y de igual modo el breve documento que ha elaborado la Conferencia Episcopal. Recomiendo de verdad su lectura que vale mucho la pena y explica sin duda con mayor criterio y profundidad lo que yo aquí voy a tratar de presentar.

Para comprender mejor el por qué y el cómo de la nueva edición del misal romano en lengua española para España conviene partir de un documento elaborado por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos que lleva por título: “Liturgiam authenticam” y que fue aprobada y confirmada por S. Juan Pablo II el 20 de marzo del 2001. En esta Instrucción se trata del uso de las lenguas vernáculas en la edición de los libros de la Liturgia romana. En concreto nos dice: “para aplicar debidamente la constitución del Concilio Vaticano II sobre la sagrada liturgia (sacrosanctum concilium)”.

Previamente, para facilitar un hacer memoria rápida, recordamos que estamos hablando hoy de la 3ª edición del Misal Romano que se aprobó en la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española del 21 de abril de 2010, casi siete años atrás. Y que fue confirmada por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos el 8 de diciembre de 2015.

No estamos ante un misal nuevo sino ante una edición nueva del misal que contiene la traducción oficial en lengua castellana del Missale Romanum promulgado el 3 de abril de 1969 por el beato Pablo VI y cuya tercera editio typica data de 2002, con algunas modificaciones en 2008.  La editio latina por tanto ha conocido tres ediciones típicas (1970, 1975 y 2002/2008) y, a su vez, la edición en español otras tres (1978, 1988 y 2016) aunque desde 1971 hasta 1978 se utilizaba una edición provisional en dos volúmenes.

Ya sabemos que el Misal Romano fruto de la renovación litúrgica que llevó adelante el Concilio Vaticano II ya no contiene las lecturas de la Misa como ocurría anteriormente. Y dió lugar a los leccionarios que también están siendo presentados en su nueva edición según la versión oficial bíblica de la Conferencia Epìscopal Española. También siguiendo las pautas de Liturgiam authenticam según nos dice el nº 34: “Es necesario preparar una traducción de las Sagradas Escrituras que sea conforme a los principios de la sana exégesis y de alta calidad literaria, en la cual se deben también considerar atentamente las necesidades del uso litúrgico, por lo que se refiere al estilo, selección de palabras y elección entre distintas interpretaciones.”

Y la intención de que exista una clara vinculación entre la traducción de la Sagrada Escritura con la que está presente en la celebración de la sagrada liturgia viene marcada también por la invitación de liturgiam authenticam en su nº 36:  “Se anima vivamente a las Conferencias de Obispos que provean a la realización y edición integra de la traducción de la Sagrada Escritura, destinada al estudio y lectura privada de los fieles, que sea conforme en todo con el texto empleado en la sagrada Liturgia.”

Todo esto tiene su génesis en la constitución conciliar sobre la sagrada liturgia (Sacrosanctum Concilium) en su número 25 que nos dejó el siguiente encargo: “Revísense cuanto antes los libros litúrgicos, valiéndose de peritos y consultando a Obispos de diversas regiones del mundo”.

Conviene recordar con cierta firmeza, a mi humilde parecer, lo que el Concilio nos dice de forma clara y concisa en el nº 22.3 de la SC: “nadie, aunque sea sacerdote, añada, quite o cambie cosa alguna por iniciativa propia en la Liturgia”. El mismo nº 22 anteriormente afirma: “La reglamentación de la sagrada Liturgia es de competencia exclusiva de la autoridad eclesiástica; ésta reside en la Sede Apostólica y, en la medida que determine la ley, en el Obispo.” Porque a los cambios en la liturgia “debe preceder siempre una concienzuda investigación teológica, histórica y pastoral, acerca de cada una de las partes que se han de revisar.” Con el fin de “conservar la sana tradición y abrir, con todo, el camino a un progreso legítimo” como afirma el nº 23 de la SC. Liturgiam authenticam 27 afirma: “Aunque haya que evitar términos y locuciones que por su misma naturaleza resultan demasiado poco usados o inadecuados, y que impiden una comprensión fácil, sin embargo, es preciso considerar los textos litúrgicos más como voz de la Iglesia orante que como algo propio de grupos particulares o de individuos, y por lo tanto deben estar libres de un uso demasiado cercano a las expresiones coloquiales.”

Cuando hablamos del Misal estamos hablando del libro litúrgico más importante después del Leccionario de la Palabra de Dios. Porque el Misal, como bien nos dice el nº 10 de los praenotanda: “Testifica la Lex orandi de la Iglesia romana y conserva el depósito de la fe transmitido en los últimos concilios”. Cuando tomamos entre nuestras manos el Misal es bueno no perder conciencia de que la Iglesia es la dueña y nosotros servidores y transmisores de la fe de la Iglesia. El sacramento del orden no da potestad para reelaborar la fe según nuestros criterios, ideas o pensamientos. ¡Qué bueno es recordar de vez en cuando las promesas que los sacerdotes realizan cuando la Iglesia les regala el don del ministerio. Se les preguntó: ¿Estás dispuesto a presidir con piedad y FIELMENTE la celebración de los misterios de Cristo, especialmente el sacrificio de la Eucaristía y del sacramento de la reconciliación, para alabanza de Dios y santificación del pueblo cristiano, SEGÚN LA TRADICIÓN DE LA IGLESIA? Y se responde: SÍ, ESTOY DISPUESTO. Por no decir aquellas hermosísimas palabras que escuchamos de labios del obispo que nos ordenó mientras se nos entregaba la patena y el cáliz: “CONSIDERA LO QUE REALIZAS E IMITA LO QUE CONMEMORAS”.

El Misal contiene la fe de la Iglesia. En su eucología, en sus oraciones se expresa y se manifiesta la fe de la Iglesia. Lo que la Iglesia ora es lo que la Iglesia cree. Esta nueva edición del Misal conjuga el llamado de liturgiam authenticam a una mayor fidelidad al texto oficial de la Iglesia que es la editio typica latina con una actualización a las nuevas realidades que vivimos en nuestros días. Así lo expresa el nº 15 de los praenotanda: “algunas expresiones provenientes de la más antigua tradición de la Iglesia han permanecido intactas  y otras muchas han sido acomodadas a las actuales necesidades y circunstancias. Otras, incluso, como las oraciones por la Iglesia, por los laicos, por la santificación del trabajo humano, por la comunidad de naciones, por algunas necesidades peculiares de nuestro tiempo, han sido elaboradas íntegramente, tomando ideas y hasta las mismas expresiones muchas veces de los recientes documentos conciliares.”

Para comprender mejor el por qué y para qué de esta nueva edición del misal conviene observar lo que la Iglesia nos pide en la Instrucción Liturgiam authenticam. No ha sido fruto del capricho de nuestros obispos ni por el mero afán de cambiar sino como escucha obediente y filial a una invitación que nos hace la Iglesia a través de la mencionada Instrucción.

En las dos anteriores traducciones del misal en lengua española primaba una TRADUCCIÓN INTERPRETATIVA y en esta última edición, motivado por Liturgiam authenticam prima el criterio de fidelidad y literalidad a la edición típica latina. “Para conservar un patrimonio tan grande y rico, y para trasmitirlo a los siglos venideros, es necesario que la traducción de los textos litúrgicos de la Liturgia Romana sea, no tanto una labor de creación nueva, sino de traducción fiel y cuidada de los textos originales a las lenguas vernáculas. Aunque se conceda la facultad de componer las palabras y establecer la sintaxis y el estilo, para redactar un texto ágil en lengua vernácula y conforme al ritmo propio de la oración popular, es preciso que el texto original, en cuanto sea posible, sea traducido con total integridad y con la mayor exactitud: sin omisiones ni añadiduras, sin paráfrasis o glosas, en lo que respecta al contenido” LA, 20

Vamos a aterrizar ya sobre el Misal mismo y conocerlo. Cuando empecemos a usar este Misal el próximo I domingo de cuaresma percibiremos que ha habido cambios de expresión, retoques y precisiones en las distintas  oraciones y textos. (Fuente de la información: Secretariado comisión Episcopal de liturgia)

– Esta tercera edición aporta una enriquecida Ordenación General del Misal Romano. Este documento que encontramos al inicio del Misal contiene los principios teológicos, litúrgicos, pastorales, espirituales y rubricales de la celebración eucarística. Por eso la importancia de familiarizarnos con ello para poder adentrarnos en el correcto ars celebrandi.  Esta ordenación general del misal romano ya había sido publicada como separata en el 2005. Una muy práctica y recomendable presentación que podemos encontrar también en el libro del profesor Aldazabal donde hace una exhaustivo comentario a esta nueva edición de la  ordenación general.

– Se ha cuidado que todas las oraciones y textos en general no queden cortados de una página a otra de manera que facilite su lectura y la armonía de los gestos. (P.e. el Credo Nicenoconstantinopolitano en una misma página)

– En el Propio del tiempo:

En los tiempos de Adviento y Navidad se ha mantenido la organización de las ferias ya presente en la segunda edición en lengua española y se ha añadido una nueva oración colecta para el día 20 de diciembre, además de una nueva misa para la vigilia de la Epifanía y de la Ascensión del Señor.

En el tiempo de Cuaresma se han introducido las oraciones super populum en los formularios de cada día y se han añadido una nueva oración colecta para el viernes de la V semana para la conmemoración de la Virgen de los Dolores y otra para el sábado siguiente, esta última de temática bautismal.

En el tiempo de Pascua se añaden once colectas nuevas a fin de evitar las repeticiones, más un formulario para la vigilia de la Ascensión del Señor y una segunda colecta alternativa para la misa de la solemnidad.

En algunas oraciones del tiempo per annum y de las fiestas del Señor se han realizado algunos retoques.

– Desaparecen las plegarias eucarísticas V y se incorporan en un apartado bajo el título “Plegarias eucarísticas que pueden usarse en las misas por diversas circunstancias”:

La anterior Va (Dios guía a su Iglesia) es la segunda por diversas circunstancias con algún cambio de redacción. Se añade al título “por el camino de salvación”

La anterior Vb (Jesús nuestro camino) es la tercera por diversas circunstancias. Se cambia el título “ Jesús, camino hacia el Padre”. Nueva redacción.

La anterior Vc (Jesús, modelo de caridad) es la cuarta por diversas circunstancias. Se cambia el título “Jesús, que pasó haciendo el bien”. Nueva redacción.

La anterior Vd (La Iglesia camino hacia la unidad) ahora es la primera por diversas circunstancias.

– En el Ordinario de la Misa se han añadido textos a las bendiciones solemnes, y realizado cambios en las oraciones super populum.

– En las plegarias eucarísticas II, III y IV se ha incluido el nombre de san José, según el Decreto del cardenal Antonio Cañizares, prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, con fecha de 1 de mayo de 2013.

– En el santoral hay cuatro nuevos formularios para memorias obligatorias y otras dieciséis facultativas para las misas de los santos incorporados al Calendario Romano General o que habían subido de categoría litúrgica desde la edición de 1975, más otras treinta y siete nuevas oraciones, aparte de los cambios introducidos en muchas otras ya existentes. El Misal contiene ya el prefacio de la fiesta de Santa María Magdalena (22 de julio), memoria que fue elevada a fiesta por Decreto del cardenal Sarah, prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos (Prot. N. 257/16 del 3 de junio de 2016); asimismo se han añadido las oraciones para las memorias de san Juan Pablo II y san Juan XXIII, recientemente incorporadas al Calendario Romano General (Prot. N. 309/14 del 29 de mayo de 2014).

– En las misas del Común de los santos: han pasado de siete a once las Misas de la Bienaventurada Virgen María; se ha añadido un nuevo formulario para las Misas de varios mártires “las maravillas de Dios en la victoria de los mártires”, y otro para las celebradas para uno solo; se han sistematizado los formularios para las Misas de los pastores. También se ha introducido uno nuevo «para un monje» y otro «para una monja». También ha cambiado el nombre del formulario «Santos que se han consagrado a una actividad caritativa», pasándose a llamar ahora «Santos que practicaron obras de misericordia».

– Las secciones de las Misas por diversas necesidades se han reestructurado pasando de cuatro a tres: «Por la Iglesia», «Por las necesidades públicas», «Por diversas necesidades», pero pasando de 46 a 49 misas. Los formularios nuevos son los siguientes: «n. 11: En los aniversarios del matrimonio» y «n. 39: Para pedir la continencia».

– Entre las Misas votivas se han añadido la de la Divina Misericordia, la de Nuestro Señor Jesucristo, sumo y eterno Sacerdote, y la de San Juan Bautista, pasando, por tanto, de dieciséis a diecinueve.

– Las misas de difuntos han sido también objeto de nueva organización.

 Cambios de traducción a una mayor fidelidad textual al original latino:

–        Plegaría eucarística II actual: “Por él, que es tu Palabra, hiciste todas las cosas”.

Nueva edición:”Por él, que es tu Verbo, hiciste todas las cosas”.

Original latino: “Verbum tuum per quod cuncta fecisti”

–        En la epíclesis sobre el pan y el vino hasta ahora decíamos:

“de manera que sean” (PE II y III, Va, Vb, Vc, Vd), “para que sean” (PE IV, PRI, PRII, PN).

La nueva edición: “De manera que se CONVIERTAN para nosotros”

En la edición tipica latina: “ut nobis Corpus et Sanguis FIANT”

–        En las palabras de la institución sobre el cáliz se traduce literalmente de la edición tipica latina donde dice: “Qui pro vobis et PRO MULTIS effundetur” dando lugar a “que será derramada por vosotros y POR MUCHOS”. La expresión «por muchos» pretende ofrecer una mayor fidelidad a los textos originales del Nuevo Testamento (cf. Mt 26, 28 y Mc 14, 25) y a la tradición litúrgica de la Iglesia latina. En este sentido, la expresión en uso no era realmente una traducción del texto, sino una interpretación, explicable en el clima de los primeros años de la reforma litúrgica y sujeta, por otra parte, a la variabilidad del texto en las diferentes lenguas modernas. Véase, al respecto, la carta del papa Benedicto XVI al presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, de 14 de abril de 2012.

Junto a la nueva edición del misal romano encontramos:

Un subsidio del misal romano en su edición oficial en lengua española para España según la tercera edición típica latina (2016): el Appendix Missalis Romani y, por otro lado, un abundante apéndice musical no solo del ordinario de la misa sino también otros textos en soporte audio con 3 Cd’s.

Del subsidio con la misa en latín recordar que los textos utilizados se han tomado del Missale Romanum en su Editio Typica tertia emendata (2008) y del Lectionarium en su editio iuxta typicam alteram emendatam (2007).

Creo que merece una mención particular la aportación del soporte audio de los textos musicalizados que como hemos dicho no solo se ofrece el ordinario de la misa sino un importante elenco musical como 103 prefacios (7 en el primer CD; 51 en el segundo CD y 45 en el tercer CD).

Antes de entrar al detalle es bueno recordar que la SC dedica todo el capítulo VI a la música sagrada, en concreto los números 112 a 121. Este último número 121 nos dice: “Los textos destinados al canto sagrado deben estar de acuerdo con la doctrina católica; más aún: deben tomarse principalmente de la Sagrada Escritura y de las fuentes litúrgicas”. Esto nos recuerda que hay cantos que deben respetar la letra propia de la liturgia: gloria, credo, padre nuestro… porque son oraciones de la Iglesia.  El papa Pío X en el motu propio “Tra le sollecitudine” sobre la música sagrada y consciente de ciertos abusos que se cometen en esta materia afirma en el nº 9: “El texto litúrgico ha de cantarse como está en los libros, sin alteraciones o posposiciones de palabras, sin repeticiones indebidas, sin separar sílabas, y siempre con tal claridad que puedan entenderlo los fieles.”

 

Ilustración sonora de los textos musicalizados del Misal Romano

No se nos ofrecen numerosas diferencias musicales en comparación con las otras ediciones del misal pero sí significativas, sobre todo por las modificaciones en algunos textos que han supuesto ligeras alteraciones en las melodías existentes o incluso la creación de alguna nueva.

Como aportes o modificaciones significativas encontramos las siguientes:

  1. El Amén del saludo, de las oraciones, de la doxología, etc.. que se ha popularizado en nuestras comunidades ya no es el gregoriano y lo que se nos propone es un amen en dos notas (sol-la) con el fin también de homogeneizar el criterio ya que unos libros litúrgicos actuales incluyen el modelo gregoriano, otros el popular y en algunos ambos.
  2. Se ha incluido la forma musicalizada de las tres fórmulas del Acto penitencial.
  3. En la Liturgia de la Palabra se han incluido tres sencillos modelos melódicos para el canto de las lecturas (primera, segunda y Evangelio). Es un aporte este que simplifica el canto de las lecturas para aquellas comunidades que quieran cantar la liturgia de la Palabra con mayor solemnidad y no dominen el canto gregoriano.
  4. Se han inlcuido 8 modelos para la respuesta cantada de la oración de los fieles.
  5. Se incluye la melodía para el canto de las plegarias eucarísticas I, II, III y IV desde la epíclesis.
  6. En la consagración se ha realizado la oportuna adaptación musical ante la modificación “que será derramada por vosotros y por muchos”
  7. Se han adaptado musicalmente las aclamaciones y respuestas de la consagración que han variado conforme a los nuevos criterios de traducción.
  8. Se ofrecen dos modelos para el canto del padrenuestro.
  9. En el rito de conclusión se ha añadido la forma musicalizada de la bendición sencilla, la bendición episcopal y dos modelos melódicos para las bendiciones solemnes.
  10. Se incluyen los 103 prefacios existentes en el Misal musicalizados de forma individualizada.

En resumen, esta nueva edición del misal Romano nos ofrece una nueva y excelente ocasión de revalorizar el uso del Misal en toda su extensión y riqueza tanto para nosotros, ministros de la Eucaristía, como para nuestro pueblo. Es una óptima ocasión para enriquecer a nuestra gente en el conocimiento, comprensión y vivencia de la Sagrada Eucaristía.

P. Juan Molina MSC

Valladolid, 28 de marzo 2017

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