Jóvenes de Orriols ayudan a los niños a salir de su situación de exclusión

caritasnot1“Están cansados de oír que no sirven para nada”, pero Cáritas Joven de S. Jerónimo los revive.

Lleva funcionando tan solo tres años y sus frutos ya son evidentes. Helen, Pablo, Juani, Rebeca, Aroa, Alejandro, Nuria, Coumba, Naomi, Angie, Fabiana, Paco… y otros muchos niños se reúnen dos tardes a la semana para jugar, merendar, hacer los deberes y divertirse juntos pero, sobre todo, para recibir formación en valores.

Educación en valores

Es el proyecto que la Cáritas Joven de la parroquia de San Jerónimo desarrolla en pleno barrio de Orriols, una zona conocida por la presencia de inmigrantes de muy diferentes nacionalidades y religiones. “El barrio es de los denominados de acción preferente, es decir, que tenemos índice rojo a todos los niveles de necesidades sociales: pobreza, falta de trabajo, inmigración…”, explica Luis Maltes, trabajador social que atiende el despacho de la Cáritas parroquial.

Mucha gente del barrio, sobre todo mujeres, acude a Cáritas con distintas necesidades. Este hecho llevó a Luis a pensar que con todos esos adultos había niños por los que no se estaba haciendo nada especial. “Atendemos sus necesidades básicas pero detrás de los adultos están los niños, que no tienen sólo necesidad de alimentos. Son extranjeros, luego lógicamente tienen problemas de idioma, de integración, etc”.

“Y entonces pensé en animar a los jóvenes de la parroquia para crear un programa de educación en valores para esos niños”, explica el trabajador social.

Rápidamente, muchos jóvenes de la parroquia se ofrecieron como voluntarios. La mayoría de ellos son universitarios que, después de haber recibido una preparación, se están volcando en ayudar a estos niños.

Y la labor de estos jóvenes está resultando un éxito, ya que no sólo acompañan a los niños durante el tiempo en que están juntos sino que ellos mismos con su actitud, les sirven de modelo en los que fijarse para aprender. Y, efectivamente, de ellos aprenden lo que es el respeto y a relacionarse con otras personas: cómo hay que hablar y no gritar, escucharse, ayudarse…

El modelo de los monitores

Entre estos jóvenes voluntarios de Cáritas, se encuentra Mariola Retamero, de 29 años, coordinadora del grupo de más mayores, que se reúne los martes y jueves, de 18 a 20 horas, aproximadamente (los más pequeños acuden los lunes y miércoles). Mariola subraya que “esto es un milagro. Empezó siendo un proyecto hablado entre tres y, aunque en precario, va tomando forma”.

La parroquia ha puesto a disposición de este grupo unos locales con un patio y una sala grande y diáfana. En las paredes cuelgan los dibujos y trabajos de los niños, mientras sobre algunas estanterías se apilan libros y libretas, y en unos cajones grandes, lápices de colores y material para manualidades.

A las seis de la tarde, el local empieza a llenarse de niños. En un rincón se amontonan las mochilas. Y las mesas largas con muchas sillas a su alrededor empiezan a cobrar vida.

La tarde comienza con una oración y, en seguida, a merendar. “Normalmente se toman un vaso de leche con Cola-Cao y galletas. Y esos momentos se aprovechan para enseñarles higiene básica como el lavado de manos y dientes”, explica Maltes.

Después, los voluntarios miran la agenda del colegio de los niños para ver en qué se les debe ayudar y se les anima a que trabajen un rato. “Los colegios colaboran porque ya han visto que este proyecto es positivo para sus alumnos, y nos ponen indicaciones en la agenda”. Pero la idea no es que los niños vayan simplemente a hacer las tareas escolares, “porque para eso ya existen otros medios e instituciones. Lo que buscamos realmente es motivarles para que terminen los deberes cuando lleguen a casa”, indica.

Otra de las voluntarias, Pilar López, les enseña manualidades.”No es una actividad tan educativa, pero desarrolla el trabajo con las manos y otras habilidades que les van a ser muy útiles en su día a día: planchar, coser, cuidar las cosas, higiene, limpieza”.

Pero sin duda, el momento más importante de este proyecto es el del juego. “Vienen saturados del colegio y necesitan expandirse”. En los juegos trabajan la relación humana: cómo relacionarse con el otro y el respeto. “Y se sorprenden mucho de la actitud de los voluntarios entre ellos, cómo se tratan, cómo se hablan…”

Las sesiones se terminan con la calificación. Sentados en corro, los monitores van comentando cómo ha sido la actitud y el comportamiento de cada uno de los niños durante la tarde: si han traido la agenda, si han obedecido, si han hecho los deberes, cómo han tratado a los demás, si han hablado bien o han gritado… Los puntos de colores van llenando el corcho: verde, muy bien; azul, bien; naranja, regular.

“Son niños que están cansados de que les digan que no sirven, que no valen. Aquí intentamos crearles valores de autoestima. Les decimos ‘tú puedes’.”

Otros modelos

La oración también ocupa una parte importante en la tarde de estos niños. Hay un momento para la oración al principio y al final, en el que también se les presentan otros ‘modelos’. Siguiendo los tiempos litúrgicos, se les habla de los distintos personales de la Biblia y los valores que encierran. “Se lo contamos como un cuento y lo acogen con mucha ilusión. Por ejemplo, el hablarles de la Sagrada Familia para ellos es una novedad porque la mayoría viene de familias monoparentales y desestructuradas. Desde el cristianismo los presentamos un modelo diferente”.

La Cáritas Joven de San Jerónimo está coordinada con la ONG ‘Soñar despiertos’ que recauda fondos y los comparte con programas de exclusión social, como éste. Con su ayuda se hacen varias excursiones a lo largo del curso, regalos personalizados de parte de los Reyes Magos en Navidad o un campamento con los Cooperadores de la Verdad en verano, con la ayuda del programa familia-infancia de Cáritas Diocesana.

También están coordinados con la pastoral juvenil de la parroquia, con la que se hacen salidas y así se van integrando en la parroquia. A los más mayores se les integra también en el programa Teen STAR de educación afectivo-sexual.

“Hay que sacar a estos niños de la exclusión, mostrarles un mundo distinto y la frescura del evangelio, concluye Maltes.

Artículo publicado en la edición impresa del periódico PARAULA, pág 16, domingo 26-VI-2016

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